¿Eres un vegetariano/vegano feliz? ¿O sufres con tu alimentación? Vivimos en una sociedad donde nos encanta identificarnos con etiquetas y la idea de salirnos de unos esquemas… ¿nos da miedo? ¿vergüenza? ¿genera sensación de culpa? He visto a muchísimos vegetarianos y veganos decir “Ohhhhh el bacon cuantísimo me gusta” o “ufff, dejar el queso fue tan difícil”. WTF, ¿en serio? ¿EN SERIO?

La relación que tienes con tu comida refleja lo que está ocurriendo en tu vida: ¿no tendemos a comer menos cuando estamos tristes? ¿y más cuando sufrimos ansiedad? Al final la comida debe ser algo con lo que disfrutes, no algo que te estrese: “Ay, ¿qué opción vegana habrá en el restaurante?”. La idea de salir a comer fuera es pasarlo bien en compañía y tener un rato social agradable. Frecuentemente, cuando aparece en la mesa una dieta estricta, hay que recordar no ser duro con uno mismo.

La razón por la que estoy escribiendo este post es para animarte a ser flexible con tus comidas si sientes que deberías hacerlo. Porque… aunque estés comiendo las comidas más saludables del mundo, si no estás relajado al respecto… ¿es realmente saludable? ¿tu cuerpo va a tener una buena digestión? Siento decepcionarte, pero esta relación con la comida no es sana.

Si te pillas a ti mismo con ganas de comer algo que no entra en tus reglas auto-impuestas…. ¡rómpelas! Disfrútalo y queda PROHIBIDO sentirse culpable. El cuerpo es sabio y sabe lo que necesita. Por supuesto no te estoy bandera verde a que comas todas las galletas que quieras o te comas un súper filete todos los días. No, te estoy hablando de que te mimes, te escuches, y te quieras con la comida. Que seas consciente con la cantidad y el tipo de comida. Sólo escucha a esa vocecita dentro de tu cabeza y lo sabrás ;)

Muy a menudo me preguntan si soy vegana. Mi respuesta corta es “sí”, la respuesta larga es un poco más compleja. Sí, considero que la mayor parte de mis comidas son veganas. No obstante, me encanta la miel y me sienta súper bien. Además, no me atrae nada la idea de que no pueda comer algún alimento que me apetezca porque no entra dentro de un tipo de alimentación. Si puedo (y si quiero) evito los lácteos (los huevos realmente no me van mucho), PERO si un día me apetece tomarme un helado de dulce de leche, ¡allá que voy! También me gusta disfrutar de vez en cuando de una buena ensalada con queso de cabra pasado por la plancha.

En resumen: siéntete libre con aquello que comes, come con amor, y tu cuerpo y mente te querrán de vuelta. Siempre.

xx

Irene

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